miércoles, 4 de diciembre de 2013
"Los sonidos y silencios de Bustarviejo" (english subtitles)
domingo, 5 de mayo de 2013
Recorrido emocional por el Destacamento de Bustarviejo
domingo, 28 de abril de 2013
En defensa de la historia
lunes, 18 de marzo de 2013
Memoria de la Rehabilitación parcial del Destacamento de Bustarviejo
lunes, 26 de marzo de 2012
Ingeniería hidráulica: obras menores
Con el desbroce del perímetro de los barracones han salido a la luz otras evidencias del mismo. Junto a las ventanas de lo que identificamos como las letrinas de los presos, la cocina y la enfermería, han aparecido las improntas de las cañerías de entrada del agua en el penal. Tanto en estos casos como en el del baño de los guardias no quedan restos de las tuberías, únicamente su negativo sobre el cemento. No es difícil imaginar que tras el cierre del penal en 1952 la gente del pueblo aprovechó cualquier cosa de valor que hubiese quedado allí.
Junto a los jalones, las marcas de las cañerías en el cemento
Sólo quedaba encontrar la fuente de donde sacaban el agua, y ahí estaba: el manantial se encuentra unos metros por encima del penal, entre los canchales de gneis. Hoy prácticamente seco y comido por la maleza, aún conserva en un lateral un pequeño murete semicircular que haría las veces de dique.
Esta fue otra de las múltiples obras que realizaron los presos en el complejo penal (además de construir el edificio de los barracones, los almacenes y cuadras, la fragua, el chalé del director del penal, las chabolas para sus familias, el tendido eléctrico… sin olvidar, por supuesto, la construcción del ferrocarril). Y es que no sólo de embalses vivía el franquismo.
martes, 20 de marzo de 2012
Las huellas del franquismo
Son muchas las huellas que ha dejado el franquismo en todos los ámbitos: político, económico, cultural, social, psicológico, humano... Pero en esta entrada vamos a hablar literalmente de huellas impresas. Como si de un Laetoli moderno se tratara, tras la limpieza de las dependencias de la Policía Armada en el penal de Bustarviejo, han aparecido en el suelo infinidad de marcas de las suelas claveteadas de los guardias. Durante la excavación de la casa del teniente del penal, en junio de 2010, aparecieron los restos de un par de botas militares, entre ellos dos tacones claveteados.
¡Ojo! No son botas de fútbol, aunque lo parezcan
Ambos hallazgos son muestra y metáfora de cómo la vigilancia y la represión formaban parte fundamental de la vida cotidiana en el penal, junto con los propios barracones, las garitas o la celda de castigo. Aunque la materialidad de las botas militares nos puede permitir experimentar de un modo más eficaz aspectos represivos más sutiles y abyectos en la realidad cotidiana de los presos y sus familias.
Desde su creación en 1939 hasta 1978, que se convirtió en la Policía Nacional, la Policía Armada formaba parte del ejército, tenía una organización castrense y se regía por el código militar. Su misión era la de la vigilancia permanente y la represión en caso de considerarlo necesario. Y eso hizo en los destacamentos penales, en las prisiones, contra la resistencia del maquis, pero también frente a la sociedad “libre” del Régimen. Este cuerpo de policía se instaló, por lo tanto, en un espacio seminal para la vida en la Nueva España. Se convirtió en uno de los brazos ejecutores para la construcción del proyecto de ingeniería social franquista, manteniendo bajo una atenta y constante vigilancia a los ciudadanos libres y contribuyendo de manera directa en el modelado de las nuevas personalidades de los presos/desafectos. Como consecuencia, las huellas de la represión y el silencio quedaron impresas en el espíritu de millones de personas durante décadas.














