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miércoles, 4 de diciembre de 2013

"Los sonidos y silencios de Bustarviejo" (english subtitles)

Nuestro documentalista más fiel y desinteresado, Pedro Cabello, nos acaba de regalar la última versión del minidocumental que hizo sobre la jornada de puertas abiertas que hicimos en junio de 2010 con los vecinos de Bustarviejo. Aquella jornada se enmarcaba en nuestras excavaciones arqueológicas de este destacamento penal (1944-1952), en donde los presos políticos del franquismo ("los rojillos", como los llamaban los vecinos) fueron esclavizados para construir el ferrocarril Madrid-Burgos, en unas condiciones humanas y de trabajo penosas. Aquí tenéis el enlace para verlo en youtube y aquí para verlo en vimeo.

Foto histórica del destacamento penal de Bustarviejo (Madrid), años 40

Planimetría general con los sectores de excavación arqueológica de la campaña del 2010 en el destacamento penal de Bustarviejo


domingo, 5 de mayo de 2013

Recorrido emocional por el Destacamento de Bustarviejo


El intenso recorrido teatralizado por el penal franquista de Bustarviejo del 13 de abril nos trasladó, de manera involuntaria y por sorpresa, a algunas de las escenas más duras de los procesos de tortura, represión y coerción ejercidos a lo largo de la historia por todos los sistemas totalitarios en cualquier rincón del mundo.
La mañana comenzó con una escena en la que un grupo de antiguos presos del Destacamento de Bustarviejo, incluido el fantasma de un compañero, recordaban entre comida, bebida y anécdotas algunos de los momentos claves de su experiencia vivida en el penal. El diálogo, fundamentado en testimonios orales, trataba de representar las reuniones que durante años realizaban un pequeño grupo de expresos años después del cierre del penal. Y es que algunos de ellos nunca se marcharon de Bustarviejo, atrapados en un proceso dicotómico entre el desarraigo original y el arraigo surgido con el tiempo, fruto de la experiencia de represión sufrida en un mismo contexto histórico.
Y es que la mente humana, en un proceso de supervivencia psíquica, tiende a incorporar en la memoria individual algunos de los hechos más traumáticos vividos desde una perspectiva cotidiana con el paso del tiempo. Es esta cotidianeidad la que permite compartir con otras personas, supervivientes de procesos similares, algunos de los aspectos más crudos sufridos en el pasado en clave de ironía o anécdota. Este punto de partida de la experiencia teatral nos permitió aproximarnos de manera distendida a la violenta realidad sufrida en el espacio que ocupábamos en ese momento.

 Escena del grupo de antiguos presos del Destamento de Bustarviejo

Nuestro recorrido emocional había comenzado por el final de la historia, abriéndonos la puerta hacia un  profundo y poco familiar universo de represión, espectro, trauma y sensorialidad abyecta. 

El grupo, de unas cuarenta personas, se dirigía ahora al interior del Destacamento. En un rincón de uno de los barracones, que representaba una pequeña celda, se escenificó una adaptación de El Bataraz (Mauricio Rosencof). Ésta nos sumergió en una vivencia profunda de la experiencia inenarrable provocada por el aislamiento y la tortura psicológica. La luz, el frio, el olor y la humedad del lugar nos traspasaron a través de la piel y los sentidos transportándonos a un espacio de irrealidad, desesperación y locura únicamente acompañados por el retumbar de las palabras y los pensamientos de las víctimas en las que nos habíamos ya convertido cada uno de los espectadores.

Dos escenas de la representación de El Bataraz (Mauricio Rosencof)

Consternados continuamos caminando por el interior del barracón contiguo, donde una fuerte luz se colaba por cada uno de los vanos que el paso del tiempo había abierto en el tejado, dando a la ruina un ambiente frívolo y desolador. A nuestra izquierda tres escalones invitaban al reticente público a descender a la siguiente escena: era el tránsito de la psique al cuerpo.  

Barracón del Destacamento de Bustarviejo

En mitad de la escena una silla de madera, en una esquina un preso acurrucado y en las escaleras un capitán. La violencia psicológica es siempre acompañada de otro tipo de tortura: la física; nos encontrábamos ante la relación entre víctima y victimario ejemplificado en una magnífica adaptación de Pedro y el capitán (Mario Benedetti). La relación entre ambos nos aportaba la radiografía de la psicología del torturador en una intensa reflexión acerca del bien y el mal, la dignidad y los remordimientos. La distancia que separa a ambos es principalmente ideológica y ahí es donde se asientan las bases de otras diferencias como la moral, el coraje, la cobardía, el ánimo, el dolor humano y la brecha entre traición y libertad.

Escena de Pedro y el capitán (Mario Benedetti)

Detrás de cada acto hay siempre un ser humano y esta condición no es modificable por las circunstancias. Tras la materialización de la represión, a pesar de que pueda llegar a existir arrepentimiento, ya no se pueden cambiar los acontecimientos. Finalmente, y a pesar del dolor, la muerte no es inútil si el olvido está lleno de memoria y no nos dejamos seducir por el Gran Simulacro, versión de la historia y de la vida que propugnan los vencedores o aquellos que sustentan el poder.

Distintas escenas de la representación de Pedro y el capitán (Mario Benedetti)

Continuamos avanzado, dirigiéndonos a la puerta que daba paso al patio central del edificio. La fuerte luz del primer sol de primavera cegaba nuestros ojos después de más de una hora en la penumbra de los barracones.

Rezagad@ esperé al final para cruzar el nuevo umbral, pres@ de un mecanismo autómata de autoprotección, esperando presenciar la fase final de la tortura individual que estábamos viviendo. El resto del grupo, ya en el patio, se posicionaba de manera inconsciente lo más alejados posible de la nueva escena….el terror se había instalado en nuestros subconscientes.

En cambio, en medio del patio una actriz con una túnica negra y azul interpretaba con fuerza las palabras de ánimo y lucha extraídas de las vivencias de expres@s uruguayos. El azul es el color de la luz y éste era nuestro tránsito de la penumbra a la claridad, del silencio a la palabra y del miedo a la libertad.

  Escena de la interpretación de los textos de expres@s poetas de la dictadura uruguaya.
 
Sin darnos tiempo a reaccionar la luz había vuelto a nuestras vidas…… Gritad! .... y gritamos, tal vez tarde pero gritamos, como ahora también tarde, la luz comienza a iluminar sutilmente la Historia del oscuro episodio de la represión franquista.

domingo, 28 de abril de 2013

En defensa de la historia


Entre el 8 y el 13 de abril han tenido lugar en Bustarviejo (Sierra Norte de Madrid) las Jornadas para la desmemoria y otras dolencias del siglo XX. Organizadas por iniciativa vecinal, su objetivo principal era llevar a cabo un ejercicio crítico de memoria e historia que nos acercase de forma colectiva a un conocimiento más profundo del siglo XX, periodo paradigmático del progreso y la modernidad pero virtualmente el periodo de las guerras mundiales y los sistemas políticos totalitarios, que dejó tras de sí la mayor estela de muerte y destrucción de la historia. Por otro lado, se trataba de reflexionar en común sobre las implicaciones políticas de ese pasado en el presente.

Entre las actividades pudimos disfrutar durante toda la semana de la exposición SOMOSIERRA, UNA HISTORIA, interesante montaje fotográfico de José Antonio Martín acerca de la Guerra Civil Española y la represión de posguerra en la Sierra Norte de Madrid. Se proyectó el sugerente documental OJOS QUE NO VEN.Víctimas del fascismo desde la transición, para cuya presentación y posterior debate tuvimos la suerte de contar con la presencia de su director Luis Moles. La charla ARQUITECTURAS PARA LA REPRESIÓN fue una propuesta desde la arqueología para profundizar en la comprensión del sistema penal franquista, a cargo de Álvaro Falquina. Por su parte, Eladio Verdú nos ofreció ¿LA ÚNICA DEMOCRACIA DE ORIENTE MEDIO? El fascismo israelí y la resistencia palestina, un didáctico taller donde se llevó a cabo un profundo análisis de la traumática realidad histórica y política (pasada y presente) vivida en estos territorios desde la creación del estado de Israel en 1948.

Como colofón de estas jornadas, se organizó un itinerario teatralizado por los restos del Destacamento penal franquista de Bustarviejo (los barracones de la Dehesa Vieja). La propuesta, antes que una visita guiada por la historia del lugar, se planteó como un recorrido emocional por la historia traumática del siglo XX. La puesta en escena corrió a cargo de actores de compañías de teatro de la Sierra Norte de Madrid (Santi, Mariano, Nacho, Nuri, Olalla y Lucía), todos ellos vecinos de Bustarviejo, demostrando una clara implicación con la historia y la comunidad local.

El viaje dio comienzo con un pequeño grupo de antiguos presos que, entre anécdotas, recordaron los amargos momentos que hubieron de vivir durante su estancia en los barracones. Sus ecos trasladaron al público al interior del edificio principal del destacamento, donde pudimos experimentar una adaptación de El Bataraz, de Mauricio Rosencof, obra que narra de un modo extraordinario la experiencia inexpresable de un preso aislado durante trece años en una celda bajo la dictadura uruguaya. Una adaptación de la obra de Mario Benedetti Pedro y el Capitán acercó al público a la realidad del terror y la represión bajo este mismo régimen. Finalmente volvimos a la luz en el patio del penal gracias a las voces de presos y presas poetas de la dictadura uruguaya que Entre el silencio y el grito nos trasladaron su ánimo de lucha y memoria, tan necesarios hoy.
Un momento de la escena de Pedro y el Capitán (fotografía de Laura Muñoz)

En esta época de políticas del olvido y agresiones constantes por parte de los poderes, en la que los medios de masas han colapsado la información sobre las políticas de la memoria, provocando hacia ellas el desinterés y el tedio de muchos ciudadanos, pequeños ejercicios como el llevado a cabo en Bustarviejo pueden aportar un nuevo aire y pueden permitir que colectivamente reflexionemos, experimentemos y discutamos acerca de una historia local y universal conflictiva, traumática y aún muy viva, con el fin de tomar una consciencia colectiva que nos permita entender y posicionarnos en nuestras realidades cotidianas de un modo más crítico y activo.
AFA/LME

lunes, 18 de marzo de 2013

Memoria de la Rehabilitación parcial del Destacamento de Bustarviejo

Aquí teneis acceso al informe de la rehabilitación del Destacamento Penal franquista de Bustarviejo, realizada entre los meses de marzo y junio de 2012. También están los anexos con las planimetrías y los materiales. A las entradas realizadas en el blog durante el desarrollo de los trabajos se añade ahora la memoria final. Podeis acceder también a través de la pestaña "Nuestras investigaciones".

lunes, 26 de marzo de 2012

Ingeniería hidráulica: obras menores

La limpieza de las dependencias de la Policía Armada nos mostró la existencia en éstas de un baño completo, lo que pone de manifiesto que en el destacamento penal de Bustarviejo había un sistema de acometida y evacuación de aguas mucho más elaborado que el de los campos de concentración franquistas.

Con el desbroce del perímetro de los barracones han salido a la luz otras evidencias del mismo. Junto a las ventanas de lo que identificamos como las letrinas de los presos, la cocina y la enfermería, han aparecido las improntas de las cañerías de entrada del agua en el penal. Tanto en estos casos como en el del baño de los guardias no quedan restos de las tuberías, únicamente su negativo sobre el cemento. No es difícil imaginar que tras el cierre del penal en 1952 la gente del pueblo aprovechó cualquier cosa de valor que hubiese quedado allí.

Junto a los jalones, las marcas de las cañerías en el cemento

Sólo quedaba encontrar la fuente de donde sacaban el agua, y ahí estaba: el manantial se encuentra unos metros por encima del penal, entre los canchales de gneis. Hoy prácticamente seco y comido por la maleza, aún conserva en un lateral un pequeño murete semicircular que haría las veces de dique.

Esta fue otra de las múltiples obras que realizaron los presos en el complejo penal (además de construir el edificio de los barracones, los almacenes y cuadras, la fragua, el chalé del director del penal, las chabolas para sus familias, el tendido eléctrico… sin olvidar, por supuesto, la construcción del ferrocarril). Y es que no sólo de embalses vivía el franquismo.

martes, 20 de marzo de 2012

Las huellas del franquismo

Son muchas las huellas que ha dejado el franquismo en todos los ámbitos: político, económico, cultural, social, psicológico, humano... Pero en esta entrada vamos a hablar literalmente de huellas impresas. Como si de un Laetoli moderno se tratara, tras la limpieza de las dependencias de la Policía Armada en el penal de Bustarviejo, han aparecido en el suelo infinidad de marcas de las suelas claveteadas de los guardias. Durante la excavación de la casa del teniente del penal, en junio de 2010, aparecieron los restos de un par de botas militares, entre ellos dos tacones claveteados.

¡Ojo! No son botas de fútbol, aunque lo parezcan

Ambos hallazgos son muestra y metáfora de cómo la vigilancia y la represión formaban parte fundamental de la vida cotidiana en el penal, junto con los propios barracones, las garitas o la celda de castigo. Aunque la materialidad de las botas militares nos puede permitir experimentar de un modo más eficaz aspectos represivos más sutiles y abyectos en la realidad cotidiana de los presos y sus familias.

Desde su creación en 1939 hasta 1978, que se convirtió en la Policía Nacional, la Policía Armada formaba parte del ejército, tenía una organización castrense y se regía por el código militar. Su misión era la de la vigilancia permanente y la represión en caso de considerarlo necesario. Y eso hizo en los destacamentos penales, en las prisiones, contra la resistencia del maquis, pero también frente a la sociedad “libre” del Régimen. Este cuerpo de policía se instaló, por lo tanto, en un espacio seminal para la vida en la Nueva España. Se convirtió en uno de los brazos ejecutores para la construcción del proyecto de ingeniería social franquista, manteniendo bajo una atenta y constante vigilancia a los ciudadanos libres y contribuyendo de manera directa en el modelado de las nuevas personalidades de los presos/desafectos. Como consecuencia, las huellas de la represión y el silencio quedaron impresas en el espíritu de millones de personas durante décadas.

domingo, 18 de marzo de 2012

Las dependencias de la Policía Armada

Después de varios días de desescombro en el interior de la zona en rehabilitación del penal de Bustarviejo, la limpieza empieza a dar sus frutos y parece confirmar algunas de las funciones de estos espacios.

Vistas generales del Módulo 2. Se puede apreciar la basa de un pie derecho que sujetaría la viga del tejado.

Lo que hemos llamado Módulo 2 parece corresponder con las dependencias de los guardias, como habían afirmado varios informantes. Este espacio se encontraba subdividido en diferentes habitaciones, como puede verse en las imágenes. Destacan tres de ellas por sus elementos estructurales; las dos primeras parecen ser los comedores y zonas de descanso de la policía armada. Se trata de dos estancias similares, con una ventana y una chimenea cada una (en una de ellas aún se conserva algo de carbón). La tercera es un cuarto de baño completo (sin alicatar pero casi), con su ducha, su letrina y su lavamanos. De modo que el complejo penal parece que tenía un elaborado sistema de fontanería, con traída de aguas y desagües. Veremos qué ocurre con la higiene de los presos...

En primer plano vemos la ducha, tras ella la letrina y en la pared la marca de un lavamanos.

En cuanto al resto de habitaciones de este módulo, sólo podemos hacer suposiciones sobre su uso: quizás despachos, alcobas… En cualquier caso podemos descartar la existencia de cocinas y viviendas ya que, a diferencia de los presos, los guardias vivían en el casco urbano de Bustarviejo y les traían la comida desde el pueblo.

En lo que respecta al Módulo 1, es bastante complicado saber qué función desempeñaba en el penal, ya que es un espacio diáfano sin ningún elemento destacable. En otra entrada reflexionaremos acerca de esta habitación.