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miércoles, 11 de noviembre de 2015

Arqueología del Carlismo


El Carlismo como fenómeno histórico cuenta ya con unas cuantas monografías enciclopédicas e incluso con un museo específico en la antigua capital legitimista de Lizarra-Estella (Navarra). Sin embargo, este interés apenas se ha visto reflejado en el ámbito de la Arqueología. Fortificaciones y restos materiales de las guerras carlistas del siglo XIX desaparecen sin remisión ante la ausencia de protección legal y el desinterés de la Administración y de la Academia. Como ha ocurrido con la guerra civil española, en sitios como Euskadi se abordaban restos del conflicto de rebote, al ir a excavar castros de la Edad del Hierro, por ejemplo.


Este panorama ha comenzado a cambiar y las guerras carlistas también han llegado a la Arqueología universitaria. Sergio Escribano e Ivan Roldan reivindican toda una Arqueología del carlismo en un trabajo de investigación que verá la luz en breve en el monográfico sobre Arqueología del Conflicto editado por la revista Arkeogazte de la Facultad de Letras de Vitoria-Gasteiz. En su estudio analizan cinco fortificaciones carlistas relacionadas con el cinturón defensivo de Lizarra-Estella levantado entre 1875 y 1876.
Nuestro equipo de trabajo participa de esta Arqueología del Carlismo al abordar arqueológicamente los escenarios en los que combatieron Tercios como el de los Almogávares aragoneses en Belchite. Sin duda, ésta fue la cuarta guerra carlista, la única en la que los legitimistas se encontraron entre los vencedores, aunque fue una victoria pírrica: el carlismo fue canibalizado por el franquismo desde el mismo momento en que el Caudillo firmó el Decreto de Unificación de 1937.


En la Semana de la Ciencia en el BIBAT elegimos por distintos motivos el fortín de la Dehesa de la Villa como estudio de caso y decidimos que Josu y Dani se caracterizasen de requetés. En Vitoria-Gasteiz el carlismo era la ideología predominante en 1936 y cientos de gasteiztarras engrosaron las filas de Tercios como el de la Virgen Blanca y otras unidades militares, muchas de ellas distinguidas en la denominada como campaña de Vizcaya. Los visitantes de más edad, vecinos de la capital alavesa, nos aportaron un sinfín de historias de padres y abuelos requetés que habían combatido en el ejército sublevado. Entre las historias, yo me quedo con la del farmacéutico, hoy nonagenario, que participó de joven en la conquista franquista de Belchite en marzo de 1938. En el avance, el tipo se cayó en un pozo negro... y no se quitó el olor en todo lo que quedaba de guerra. Como decían sus compañeros: Llegamos al Mediterráneo y avanzamos en la batalla del Ebro porque mandábamos a éste por delante y los rojos huían por el hedor que desprendía.  La guerra de Gila.


En el BIBAT hemos tenido la inmensa suerte de compartir sala de máquinas con los compañeros y compañeras de la Escuela de Ingeniería, vecinos del campus de Vitoria-Gasteiz, y que han diseñado una impresora 3D con multitud de aplicaciones. La espontánea colaboración entre los dos equipos ha servido para mostrar a la gente las prácticas comunes que compartimos a pesar de venir de ámbitos científicos y técnicos aparentemente muy alejados. Las planimetrías y reconstrucciones 3D que nosotros realizamos como arqueólogos sirvieron de base para que los ingenieros nos imprimiesen en 3D el fortín de la Dehesa dela Villa. Estoy seguro que los Barbis, los ingenieros militares franquistas que lo construyeron estarían flipando con las nuevas tecnologías al verse reflejados en una plantalla de plasma.




miércoles, 19 de agosto de 2015

El paisajista con alma


Continuamos nuestro peculiar recorrido pictórico estival. Nos vamos de Lugo a Vitoria-Gasteiz. En la capital vasca podéis ver en la Sala Fundación Caja Vital una exposición que recorre la obra de Julio Galarta (1917-2011), un extraordinario paisajista que tampoco le hizo ascos al retrato y al bodegón. Nacido en Zizurkil (Gipuzkoa), se crió en Arrasate en donde se afilió a Acción Nacionalista Vasca. Tras la toma de la localidad por las tropas franquistas fue movilizado con su quinta y enviado al frente. En la parte introductoria de la exposición pudimos descubrir un documento inédito de gran valor historiográfico: el diario y cuaderno de dibujo en el que Galarta iba desgranando su paso por el conflicto.


Camilo Alonso Vega entra el 15 de abril en Vinaroz con las tropas de la IV División Navarra. El Ejército de Franco llega al Mediterráneo y corta la zona republicana en dos. culminando así el desastre de la caída el frente de Aragón. Galarta nos relata el avance, que se enfrenta a un temporal de lluvia: San Carlos de la Rápita, Vinaroz, Port de Morella... En el avance hemos padecido hambre, frío y calamidades.
En mayo Galarta dibuja un mapa bastante detallado de la zona de Castellón, con sus dorsales y poblaciones principales. Es un hombre observador y sensible que comprende el paisaje. Él mismo, como soldado de la infantería navarra, es un peón en la denominada Ofensiva de Levante. Tras la conquista de Castellón (14 de junio de 1938) los sublevados inician una ofensiva desde el norte para alcanzar Valencia. Las fuerzas dirigidas por García Valiño se dan de bruces con una enconada defensa republicana en la Sierra de Espadán, dibujada por Galarta en su cuaderno.




La exitosa defensa republicana de las posiciones de la Línea XYZ paralizó la ofensiva franquista. El 25 de julio el Ejército Popular cruzaba el Ebro. Galarta fue enviado allí, a la batalla final donde se decidiría la guerra. En una cuartilla dibuja retratos y caricaturas de compañeros de armas cuyo nombre no aparece en ningún libro de historia. Como ese soldado que dejó de existir el 6-9-38 a consecuencia de las heridas producidas por la metralla de un obús.


Algunos momentos más tarde, y después de practicada la cura de urgencia, dejaron de existir en el mundo de los mortales estos dos excelentes y buenos compañeros. [...] Una oración para el eterno descanso y que Dios acoja en su seno... 6.9.38.

El enemigo fuertemente atrincherado es inyectado por los obuses de los distintos calibres en sus parapetos, y algunos aviones de gran bombardeo se dedican también a triturar los cimientos de la montaña. [...] nuestra infantería tienen que recurrir a la heroicidad, para desalojarlas de las posiciones. Estos es lo que estamos apreciando en las distintas vertientes de la gran batalla del Ebro.


En Pándols, Cavalls defender cada centímetro de terreno es una agonía. La primera batalla de la 2ª Guerra mundial (para algunos) sigue teniendo mucho de guerra de posiciones, de desgaste, de combates cuerpo a cuerpo.

En las antitanque

A altas horas de la noche. Hay una partida de nuevos que tienen que hacer guardia-pero que no están dispuestos a enfrentarse con el enemigo. Un mallorquín estaba de guardia (silba el viento). Se está vigilando muy alerta por la aproximación del enemigo. En este momento se oye gritar... alto...alto. Se oye un tiro, y el campamento se alborota. De un rincón, sale como un rayo un individuo en paños menores y con bomba de mano dispuesto para hacer una carrera.

Con acierto, los organizadores de la muestra han definido a Galarta como el paisajista con alma. A través de su diario de guerra podemos ver el trauma que el conflicto le va generando: se niega a citar la muerte y consigna el fallecimiento en combate de compañeros y amigos. Tras la batalla del Ebro, probablemente el artista dejase de creer en el género humano. Quizás por eso se refugió en el paisaje y la naturaleza. En todo caso, esperemos que la Fundación que lleva su nombre pueda algún día publicar una edición comentada de esta joya que da testimonio de primera mano de lo que fue la guerra para un puñado de soldados del Ejército franquista. 





jueves, 11 de diciembre de 2014

Los años de plomo

 
Sergio Escribano trabaja en el Grupo de Investigación en Patrimonio Construido (GPAC) en la Universidad del País Vasco. Acaba de defender su tesis doctoral sobre la cerámica alavesa entre los siglos XIV y XVII desde un ambicioso marco teórico que combina Arqueología simétrica, arqueologías críticas y Arqueología postcolonial. A su vez, Javier Iñáñez es doctor en Arqueología, experto en Arqueometría, que tras largas estancias de investigacion postdoctoral en Estados Unidos ha desembarcado en el GPAC contratado por el exigente programa IKERBASQUE, financiado por la Basque Foundation of Science. Ambos se han compichado con la ceramista Blanka Gómez de Segura, directora del Museo de Alfarería Vasca, para exponer en Gasteiz at war el póster: Plomo, estaño y guerra civil: disrupción y adaptación del ciclo productivo de la cerámica vasca. En esta propuesta vemos cómo se combinan con mano maestra la Historia oral, la Etnografía, la Etnoarqueología, la Arqueometría y la Arqueología del Pasado Contemporáneo.
Los autores parten de la microhistoria de José Ortiz de Zarate, un ceramista de Ollerías (Araba) que lucha en la guerra civil como gudari en el Ejército de Euskadi. Hecho prisionero en Santoña sufrirá pena de prisión en las cárceles franquistas. A la vuelta de su periplo, retoma el oficio en una comarca devastada por la guerra. Tomando como eje esta historia personal, Blanka, Sergio y Javier analizan la evolucion técnica de la cerámica popular vasca en la larga duración, haciendo hincapié en los condicionantes del período de la autarquía, cuando los metales escaseaban, y los artesanos tuvieron que adaptarse a las circunstancias. El fin del ciclo de esta cerámica tuvo lugar con la llegada de nuevos materiales al ajuar cerámico (vidrio templado, plástico y latón), la industrialización y la emigración del rural al mundo urbano.
El antiguo gudari Ortiz de Zarate cesó su producción en 1958 al quedar los barreros anegados por el embalse de Urrúnaga, toda una metáfora del fin de un mundo y del impacto social y medioambiental de una dictadura.

lunes, 20 de mayo de 2013

Cartografía de un bombardeo


Fortificaciones republicanas de Alto de la Casilla. Plano de Antonio Franco Fernández.

Hemos comentado en otras ocasiones que la arqueología de la Guerra Civil Española raramente cambia lo que sabemos de la historia. Pero lo que indudablemente logra es hacernos ver las cosas de otra manera - en el sentido más literal. En la imagen podéis observar un plano de la posición republicana de Alto de la Casilla (Abánades), donde trabajamos en octubre de 2012. Además de excavar un tramo de trinchera y un abrigo - en el que aparecieron desde una granada Breda a una botella de Martini Rosso - topografiamos con la estación total todas las líneas de trinchera y los cráteres dejados por impactos de artillería, que son  todavía hoy perfectamente visibles.

Resistir en el Alto de la Casilla durante el año 1938 tuvo que poner a prueba los nervios de los soldados más veteranos. Por la documentación de la época sabemos que tanto está posición como la vecina del Vértice Cerro recibieron miles de impactos de artillería de todos los calibres, así como bombas de aviación. Pero ni una ni otra posición fueron abandonadas hasta la rendición final.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Y el frente se rompió....

Vista de Castiltejón desde las Minas de Talco.
 
El Ejército Republicano del Norte se preparaba para resistir un invierno más en las frías montañas asturleonesas. Los movimientos de tropas franquistas parecían indicar cierta actividad, que los mandos republicanos identificaron con refuerzos del frente de cara al invierno. Durante el mes de Agosto, se habían levantado nuevas fortificaciones como Alboleya, que reforzaban aún más el inexpugnable puesto del Frente de San Isidro (León). Los soldados continuaban su rutina, cavando trinchera, limpiando las posiciones, manteniendo la vigilancia. Pascual y Salvador permanecían en sus puestos, en la galería excavada en Castiltejón. Desde allí podían observar las posiciones franquistas del Pico del Águila, sintiéndose seguros en su tremenda fortificación.


Planimetría de Castiltejón.
Planimetría del Búnker-galería de Castiltejón.

Sin embargo, pronto las cosas comenzaron a cambiar. Los mandos republicanos informaron de movimientos franquistas en las proximidades del Puerto de Pajares, así como de la llegada de nuevas tropas de refuerzo a Puebla de Lillo. Llegaron también refuerzos para intentar asegurar todas las posiciones defendidas por el Batallón 241, comandado por Silvino Morán. Las horas pasaban con incertidumbre, y se conocian los primeros avances fascistas por el Valle de Valporquero, preparando lo que sin duda era una nueva ofensiva hacia las posiciones republcanas. Pascual se lamentaba....eran tan pocos.... qué falta hacían los refuerzos destinados al Frente Oriental asturiano...
 
Mapa de operaciones militares en la zona de San Isidro. Octubre 1937.
 
 
La aviación comenzó a hacer su aparición, bombardeando posiciones republicanas sin tregua. Únicamente, la llegada del mal tiempo alivió el ataque aéreo, con la niebla y la lluvia intensas que, sin embargo, dificultaban los traslados de tropas por el monte.
Silvino Morán trataba de aguantar las líneas, pero resulta difícil mantener posiciones con 500 hombres frente a 2000 o más. Llegan algunos refuerzos, mal equipados, sin mucha preparación, reclutas jóvenes y sin experiencia... Se organiza la defensa, destinando tropas a defender el punto más débil, localizado en las crestas de la Sierra de Valporquero, especialmente en los picos Mahón, Agujas y Peña Lázara. Los valientes soldados republicanos aguantan, aguantan a la artillería, las ametralladoras, los precisos fusiles K-98 nazis.... Apenas tienen munición, sus Mannlicher no son suficientemente efectivos, las piezas del 105 no consiguen frenar el avance fascista. Pero aguantan. Tres días de encarnizada lucha, roca por roca, metro a metro. Las bajas son enormes y cunde el desánimo....
Silvino Morán trata de organizar una bolsa de resistencia en Peña Lázara, sabiendo que si rompen ese frente, coparán sus líneas. Pero los problemas no llegan solos.... Muñoz Grandes, el futuro jefe de la División Azul, avanza desde Tarna, donde ha establecido tropas para inmovilizar al Batallón de Coritu. No llegarán refuerzos, sólo queda resistir. Muñoz Grandes, con sus Brigadas Navarras, desciende por el Pinar de Lillo y llega a Cofiñal. Las posiciones de La Granda, el Viular y Valerianes tratan de resistir, de evitar la fatídica pinza. Pero la superioridad franquista es aplastante... Las tropas moras consiguen romper el frente por Peña Lázara, enviando una columna hacia el Lago Ausente, obligando a los soldados a abandonar el Fortín Alboleya para escapar del cerco. El temor se extiende, Isoba es abandonada, y las tropas franquistas de Ceano realizan un giro para enlazar con Muñoz Grandes en Cofiñal. Caen las Minas de Talco, Castiltejón, La Granda, el Viular, Valerianes,.... Las posciones son abandonadas a toda prisa.... y así las encontramos 75 años después.
Silvino Morán y el Batallón 241 se repliegan, intentando organizar una bolsa de resistencia en los montes de San Isidro, hacia la vertiente asturiana... Pero todo estaba perdido. En estos primeros días de Octubre, caen San Isidro, Tarna, Pajares, Somiedo,... El 21 de Octubre, la caída de Gijón da por concluido el Frente Norte.
 
Franco visitando el Puerto de Tarna. Octubre 1937.

Republicanos huyendo en el Frente Norte.

Esta caída es crucial para el desarrollo futuro de la Guerra. Franco lo sabe, por eso realiza una rápida visita a Tarna y San Isidro. Los republicanos buscan una salida. Desaparecido el frente, no tienen contacto con los territorios republicanos, se encuentran a merced de los fascistas. Algunos pudieron escapar por barco, otros intentan huir hacia zonas republicanas, algunos se van a los montes para organizar la resistencia o simplemente para escapar de una muerte segura, otros vuelven a sus casas... Muchos, serán ejecutados... La República, consciente del duro golpe, organiza actos para intentar recaudar dinero y medios de ayuda a los republicanos huídos, a sus familias.... Pero ya era demasiado tarde.
 




Ejemplos de cartelería solicitando ayuda para el Frente Norte de Asturias.
 
75 años después de aquellos dificiles días de 1937, seguimos investigando la vida en la trinchera, sus últimos días, para evitar que su lucha y esfuerzo caigan en el olvido, para alimentar y reconstruir su memoria, para conservar y estudiar los restos de aquellos días en que Pascual y Salvador tuvieron que presenciar la muerte de sus amigos, sus ideales, su vida...
En memoria de todos los combatientes que dieron su vida en el Frente de los Puertos para luchar por la Libertad y la Democracia.
 


viernes, 22 de junio de 2012

Esencia de mujer

 Dibujo de Anxo Rodríguez Paz.

¿A qué huele la derrota? En las trincheras republicanas huele a Myrurgia. Quienes sigan este blog sabrán que ésta era la marca de la pasta de dientes que llevaba Charlie en la última trinchera del Ebro, el día que murió.

Al reconstruir los objetos de cristal aparecidos en la posición republicana de Alto del Molino (Guadalajara) nos hemos vuelto a encontrar con Myrurgia. Entre los numerosos fragmentos de botellas y medicinas aparecieron dos que se corresponden con perfumes. El de mayores dimensiones es de fabricante desconocido. El más pequeño tiene un delicado diseño modernista y, aunque no hemos descubierto qué perfume en concreto contenía, sí sabemos que lo fabricó Myrurgia, porque las letras aparecen en relieve en la base. En aquella época las esencias de esta casa tenían nombre exóticos (Hindustán, Maderas de Oriente) o castizos (Goyesca, Maja, Suspiro de Granada).

El frasco de mayores dimensiones puede ser de colonia o loción, para hombre o mujer. Es difícil imaginarse a un rudo miliciano con sarna y piojos rociándose el cuerpo con Embrujo de Sevilla, aunque seguramente cualquier procedimiento era válido para atenuar la peste de las trincheras. El frasco más pequeño es, también, el más enigmático: por su diminuto tamaño no es razonable pensar que se utilizará de forma habitual y en este caso sí parece claro que se trata de una fragancia femenina. Es tentador deducir que se trata del recuerdo de una novia, amante o esposa. Porque, como señalamos en otra entrada, el olor es el más evocador de los sentidos.

Mientras el fuego de artillería bate la posición de la 138 Brigada Mixta, un soldado escondido en el refugio abre un minúsculo bote de perfume. El olor de su hogar se sobrepone al de la pólvora y la basura. Durante unos instantes está de nuevo con su mujer, muy lejos del frente.


Olvidado en el suelo de una trinchera, del frasco de Myrurgia emana hoy el olor de la derrota.

martes, 24 de abril de 2012

Visualizar la guerra

 
 
El último día de la Batalla del Ebro. Materiales didácticos de Didpatri a partir de las excavaciones arqueológicas en La Fatarella en septiembre de 2011. Dibujos de Mar Hernàndez Pongiluppi.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Triangulando

Plano de una trinchera de comunicación con abrigo de reservas

Además de prospectar en busca de restos en superficie, una parte importante de nuestro trabajo consiste en documentar las estructuras que van a apareciendo. Ayer y hoy hemos estado levantando planimetrías a escala 1/100 de las trincheras mediante triangulación y la verdad es que se está dando francamente bien. Gracias al buen hacer de Maica, Sandra, Pablo, Carlos, Virginia, Carmen y David hemos cubierto ya tres tramos de dos líneas de trinchera.

viernes, 7 de noviembre de 2008

"Lectura" de paramentos



Ficha de trabajo donde se muestra el efecto de un gran impacto de artillería

Las paredes también se pueden leer con las manos, y eso es lo que estamos haciendo en la Facultad de Farmacia. Siguiendo las marcas de los balazos y las bombas como si de leer Braille se tratara, hoy hemos completado con éxito, a pesar de la lluvia, la primera fachada, a la que hemos llamado F/22.

Esta fase del trabajo paralela a la prospección incluye la documentación a través del dibujo arqueológico de los zócalos de las facultades de Farmacia, Medicina y Odontología, ocupadas hace 72 años por tropas republicanas, frente a las sublevadas, que disparaban desde la E.T.S.I. Agrónomos, al otro lado de la Avenida Complutense.