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miércoles, 25 de septiembre de 2019

Colección de referencia

Milan, nuestro historiador, atiende a las explicaciones de Perica.

Dreznica es una caja de sorpresas. Las prospecciones arqueológicas suelen hacerse en territorios rurales. Más raro es llevarlas a cabo en contextos urbanos, en donde prima la denominada Arqueología de Urgencia, centrada en controles y excavaciones de solares y edificios que van a ser demolidos, rehabilitados o construidos. Gracias a Perica, un vecino del pueblo, nuestra compañera Sanja ha descubierto un sitio alucinante, una cápsula del tiempo, un museo fosilizado desde la desaparición de Yugoslavia en 1991. En un cuarto de la actual clínica (edificio utilizado por los partisanos en su día) se conserva tal cual una suerte de centro de interpretación de la guerra de liberación de los pueblos

Emil excava entre papeles.

Un retrato del mariscal Tito preside la habitación. En unos paneles se registran los nombres y apellidos de los vecinos y vecinas asesinados por los fascistas. Varias fotografías en gran tamaño ilustran distintos episodios de la resistencia en la comarca. En armarios  y estantes se apilan carpetas con documentación del proceso de conversión de Dreznica en un parque temático de la memoria. Incluso una maqueta nos recuerda el sueño utópico de una nueva Dreznica que nunca se llevó a cabo. También se ubica en sitio preferente una caja-maleta de madera que funcionó de biblioteca popular móvil en la segunda mitad de la década de 1940.

Caja para transportar libros por las escuelas, segunda mitad de los años 40.

Este yacimiento arqueológico tiene un valor incalculable para abordar los ejes temáticos de nuestro proyecto: la materialidad de la guerra partisana y la construcción de la memoria de los vencedores en la postguerra. En cuanto al primer aspecto, nos encontramos, al pie de una estantería, una pila de objetos que fueron recogidos en el solar del hospital nº 7 en los años 1960 con vistas a la monumentalización del sitio. Este acopio de materiales, olvidado de todos, es para nosotros una auténtica colección de referencia. Objetos que encontramos en la cueva-hospital, tienen su gemelo en esta colección, lo que nos permite identificar procedencias y tipologías. Por ejemplo, contamos con un manómetro idéntico al de la cueva. El de la clínica fue fabricado en Milán. Así mismo, frascos de gran tamaño de color marrón presentan aquí la marca del Esercito Italiano.







En cuanto al segundo aspecto, hemos descubierto los planos originales y todo el anteproyecto de puesta en valor del complejo del hospital nº 7. Milan, el historiador, tiene mucho trabajo por delante para revisar toda la documentación histórica. Emil, el arquitecto, escaneará y estudiará planos, levantamientos topográficos y proyectos. Sanja ha visto cumplido un sueño: aquí tenemos el making off de todo un proyecto memorialístico de carácter monumental en la Yugoslavia socialista. Y para celebrarlo, el bueno de Perica regala a nuestra jefa la medalla conmemorativa oficial de la Dreznica Partisana. Un día redondo.



sábado, 8 de abril de 2017

Wounds in the Dirt


En 1889 dos hermanos, Willard y Harlow Bundy, abrieron en Binghamton una time recording clock company. En los años 20 miles de obreros trabajaban ya en Bundy Time Recorders. Posteriormente la compañía se estableció en la zona de Endicott y dio lugar a la archiconocida IBM. La ciudad vive una gran crisis postindustrial. Aquellos tiempos se fueron para no volver. Para recordarlos se ha intentado recuperar el patrimonio vinculado a esa historia tan norteamericana de emprendedores capitalistas. Hace unos años se musealizó la casa vitoriana de Harlow Bundy, en donde se ha establecido un museo de arte e historia.



Este ha sido el edificio elegido como escenario de la exposición fotográfica de nuestro compañero Rui Gomes Coelho, quien nos ha acompañado en nuestras incursiones por Castuera, Belchite, Madrid y Repil. Tras su paso por Southampton y Lisboa, la exposición llega ahora a los USA. Para nosotros es un paso muy importante en la divulgación y socialización de nuestro proyecto en Arqueología de la guerra civil española. No es la primera vez que nos damos cuenta de una dura realidad: a veces interesa más esta temática fuera de nuestro país que dentro. Corren malos tiempos para la arqueología y la memoria histórica en el Reino de España.



La exposición cuenta con una introducción de Randall McGuire y con textos de Xurxo Ayán. En nuestro blog podréis ver y leer cada una de las 21 fotografías que resumen la originalísima visión de Rui Gomes. El lema de IBM fue THINK, y eso es lo que hace con su cámara este portugués errante: nos obliga a pensar y reflexionar sobre la relación de paisajes, personas y cosas vinculadas a la guerra civil española.


martes, 11 de octubre de 2016

El cementerio de los italianos


Paco Martín Portalo, de la Asociación de Desarrollo Local de Campillo de Llerena (Badajoz), ha sido el alma mater de la recuperación de una polémica ruina arqueológica: el cementerio italiano. Estas ruinas sirvieron de campo de juego durante décadas a niños y niñas de la localidad, acostumbrados a ver calaveras y huesos esparcidos dentro de un recinto olvidado por todos. En los últimos años surgió la pregunta: ¿qué hacer con esta materialidad? ¿Destruirlo? ¿Cambiarlo de lugar? ¿Rehabilitarlo? 

 
Paco lo tuvo claro. La cultura de la muerte en los contextos rurales impone una losa de respeto hacia los muertos. Por otro lado, el cementerio se podía recuperar como lugar de memoria y como recurso visitable, en un momento en que está surgiendo el interés turístico por los paisajes bélicos en España. Tras lidiar con las administraciones y conseguir incluso una pequeña financiación del Ejército español, Paco consiguió recuperar, estudiar y promover este espacio. En los vaivenes del debate público sobre la memoria histórica, la noticia de este proyecto estalló en las redes sociales. Mucha gente no entendía que habiendo miles de fosas de represaliados pro el franquismo se dedicase tiempo y dinero a recuperar un cementerio fascista. Mientras el cementerio alemán de Yuste parece que no importuna a nadie, el cementerio italiano de Campillo de la Serena se presentaba en sociedad como un patrimonio incómodo y rechazado.

 
El cementerio fue construido en el año 1937 por la I Brigada Mixta Flechas Azules. Allí fueron enterrados 44 soldados de esta unidad, caídos en los combates que se desarrollaron en la sierra del Argallén, a unos pocos kilómetros. Allí yacen un total de 33 soldados españoles, nueve italianos y dos que no fueron identificados. Cuando este frente se reactivó de nuevo, en los años 1937 y 1938, las tropas de Franco volvieron a usarlo para dar sepultura a los soldados que cayeron en los sucesivos combates, por lo que el perímetro tuvo que ser ampliado. En la posguerra los italianos fueron trasladados al osario de San Antonio de Padua en Zaragoza, y otros restos al Valle de los Caídos, pero la gran mayoría de los cuerpos permanecieron en el lugar.

Placa conmemorativa destruida con la llegada de la democracia.

Para tener una opinión bien documentada lo mejor es conocer este espacio de primera mano, el discurso memorialístico que se repoduce en la sinaléctica del cementerio, atender a las explicaciones de Paco... En el contexto del SOPA 16 nos han brindado la posibilidad de culminar el seminario de Patrimonios del Conflicto con una visita guiada a este lugar. Un ejemplo magnífico de los retos a los que se debe enfrentar la Arqueología del Conflicto.


Algunos de los objetos recuperados en las exhumaciones del cementerio italiano 
(Museo de la Guerra Civil de Campillo de Llerena).

Paco acudió en diciembre de 2014 a Vitoria-Gasteiz para participar en el I Congreso Internacional de Arqueología de la Guerra Civil española. Como nos dijo en Zalamea, en la capital vasca se reafirmó en su idea de poner en valor el patrimonio bélico de Campillo de Llerena. Un nuevo fruto de su trabajo, junto con la arqueóloga e intérprete del patrimonio Carmen Pérez Maestro, es la inauguración de un pequeño museo sobre la guerra civil española, en el que se exponen restos recuperados en la exhumación de soldados del cementerio italiano, en la excavación de una posición republicana del frente en la zona, así como objetos cedidos por los vecinos y vecinas del pueblo. Campillo de la Serena fue una base de retaguardia del ejército franquista y allí vivieron soldados y mandos italianos. El museo se completa con una réplica de una trinchera y un nido de ametralladora.



 Os invitamos a conocer Campillo de Llerena así como el frente de guerra de La Serena, actualmente en fase de estudio.

lunes, 29 de febrero de 2016

Arco-logía


En este mundo globalizado todo se mide, se negocia, se intercambia y se conquista a partir de una nueva medida que ya no se parece al sistema métrico decimal, a aquel metro que se guardaba en París y estudiábamos en el colegio. Nos referimos al contenedor, medio de transporte que en ocasiones se convierte en vivienda en obras supermodernas como puertos y aeropuertos en el Tercer Mundo. La industria cultural y el llamado mercado del arte no se iban a quedar atrás. Por eso a los tecnócratas, galeristas y gestores del patrimonio (no necesariamente histórico-artístico) les gusta hablar de contenedores culturales.


La feria de Madrid se ha convertido este fin de semana en un inmenso contenedor cultural, en un escenario mastodóntico tipo U2, en un contenedor-espectáculo para acoger obra, con sus salas VIPS, sus actividades patrocinadas por bancos, cajas y empresas de seguros. En IFEMA, la feria ARCO comparte espacio con otra megaferia centrada en el mundo de la Seguridad. Imposiciones de los tiempos que corren.
Este fin de semana nos ha dado por llevar a cabo una prospección arqueológica intensiva-selectiva por los stands de ARCO, haciendo gala, eso sí, de nuestra ignorancia artística. En todo caso, los años que llevamos en la mochila nos permiten reconocer que el vídeo-art, tan novedoso en los 80, ya es algo un poco viejuno en estos tiempos, o que hacer un collàge con cachos de periódico quizás es pertinente en un taller de un centro cívico pero no en una feria de arte internacional a la que vas para que te compren tu arte, tu originalidad o algo. En todo caso, para gustos, contenedores.


Milan Kundera se empeñó en remarcar la diferencia entre el peso y la levedad. Vivimos en una eterna interfaz, embebidos en un mundo gráfico, icónico-visual, somos un emoticono permanente. Nos pasamos horas echando mano de lo intangible (¡qué paradoja!), lo inmaterial. La levedad se impone al peso de las cosas, al contacto físico, a la materialidad. Quizás por ello, algo lleva a alguna gente a acercarse a este tipo de de recintos para experimentar lo excepcional, es decir, lo tangible, la cultura material. Los y las que trabajamos en Arqueología pública sabemos que no hay nada que pueda sustitutir al placer y el morbo del contacto físico con el pasado, ya sea manipular un casquillo de la batalla del Ebro o una urna de la Edad del Hierro.


¿Qué tiene que ver esto con la Arqueología del pasado contemporáneo? Algo, si nos fijamos en el interés que el conflicto, las dictaduras y el totalitarismo siguen generando en artistas de distintas nacionalidades, tradiciones y gustos. Nada más entrar en ARCO vemos en un stand un pico clavado en la pared, ilustrado con una banda luminosa en la que discurren mensajes sobre las armas revolucionarias. Como aquel lema del comunista Ortega en el frente de Euzkadi: un fusil no vale de nada sino hay un pico junto a él. El artista portugués Nuno Nunes Ferreira nos brinda una composición en la que nos muestra la caída, muerte o asesinato de dictadores de todo pelaje del siglo XX. El título de la obra: A nosotros nos queda la última frase. El artista se ríe de la insoportable levedad del ser del dictador que piensa que será eterno (y aquí da igual que sea fascista o estalinista). No todo queda atado y bien atado.


En los tiempos que corren ser artista o activista en el Reino de España no es fácil. Han pasado por delante de un juez, titiriteros, dibujantes de cómic, artistas que denuncian la pederastia con una instalación de hostias consagradas. Meterse con un dictador te costará seguro un juicio. Mientras tanto, la impunidad del franquismo se encuentra en plena forma.
Pero el arte ya se sabe que no atiende (o al menos no debería atender) a razones geopolíticas. En ARCO podemos visualizar reflexiones sobre la gestualidad del Poder, de aquellos que exterminan, conquistan y bombardean.



O proyectos como autopsia en el que un grupo de artistas desentierra un coche a modo de excavación arqueológica. Con detector de metales, por supuesto... No es una pipa, es una pala, estúpido.



Mientras los artistas asumen una mirada arqueológica y se adentran por los procelosos caminos de la memoria histórica, el gobierno en funciones del Reino de España hace gala de una extrema coherencia ideológica en cuanto a la ausencia de una política publica de memoria. En ARCO esto no nos sorprende, porque ya hace tiempo que sabemos que el presidente (en funciones) del Reino de España, Mariano Rajoy, es dadaísta.
Por algo el dadaísmo surgió en Suiza.




lunes, 9 de noviembre de 2015

Con novedad en el frente


Hace años la dueña (que no madam) de la cafetería de un centro de interpretación arqueológico de Galicia me reveló el secreto para que funcione bien un bar: se trata de poner un buen par de tetas detrás de la barra. Esta fórmula tan efectiva como real nos muestra fehacientemente el tipo de sociedad en la que vivimos, pero también nos habla del marketing chabacano, tanto a la hora de ligar como de vender un producto. La compañera Cristina Mato nos recordaba una frase magistral que escuchó en un episodio de Los Simpson: Todo científico que se precie debe tener alma de feriante. Y efectivamente, allí estuvimos tres días 14 grupos de investigación encerrados en el Museo BIBAT de Vitoria-Gasteiz, echando mano de mil argucias para atraer el público a nuestros stands. Unos iban ataviados de bata blanca, icono del científico de verdad; otros se jugaron la carta tecnológica y se trajeron el artefacto más molón del mercado (un scáner 3D o un holograma que te cagas, por ejemplo); los de más allá apostaban sobre seguro planteando actividades para niños (arqueocampo)...


Nosotros no íbamos a ser menos, y nos plantamos en el BIBAT con la recreación de un puesto de la guerra civil (cortesía de la Asociación Lubakikoak) y un stand vigilado por requetés. Esta combinación de balas, armas, ciencia y niños-adolescentes no deja ser polémica, lo sabemos. El impacto visual de la escenografía ciega a muchos de los visitantes. Papás y mamás hacen posar a sus hijos con cascos y fusiles Mauser; tras la foto ni se molestan en acercarse al stand. Adolescentes con cara de psicópata se limitan a hacer como que disparan a sus compañeros. Evidentemente nuestra misión aquí no es convertir esto en un alegato militarista sino todo lo contrario. A través de la cultura material exhumada en nuestras excavaciones arqueológicas en el frente de Belchite intentamos hacer entender  a la gente cuatro ideas básicas:


1. La ciencia no la hace una persona sola. El trabajo en equipo es fundamental. Un fortín de la guerra civil no lo excava un fulano enajenado a su bola. En esta línea mostramos el enfoque interdisciplinar que permite generar conocimiento. Para identificar víctimas de la guerra contamos con la preciosa ayuda de nuestras compañeras del laboratorio de Genética y que regentan otro stand cercano. Para reconstruir la dieta de los soldados empleamos las mismas herramientas metodológicas que muestran nuestros compañeros de Prehistoria en otro puesto feriante. Los vecinos de al lado hacen impresiones 3D con las planimetrías y reconstrucciones virtuales que nosotros también llevamos a cabo a partir de la documentación arqueológica. Cuando los visitantes vienen de escuchar hablar a nuestros compañeros arqueólogos del Carbono-14 y las cronologías relativas, nosotros les enseñamos cómo trabaja la Arqueología del Pasado Contemporáneo, en donde podemos alcanzar dataciones absolutas.


2. La guerra no es bonita. La crueldad de un conflicto armado se ceba en las personas y genera un trauma que persiste durante generaciones. Como si de un capítulo de CSI se tratase podemos reconstruir la masacre que tuvo lugar el 24 de agosto de 1937 en el fortín de la Dehesa de la Villa de Belchite. Los Guardias de Asalto procedentes de Barcelona aniquilaron toda resistencia requeté en esta posición. A partir de nuestra excavación podemos analizar las armas empleadas, podemos demostrar la existencia de combates cuerpo a cuerpo, podemos reconstruir la vida cotidiana en las trincheras...


3. A través de las balas, los proyectiles de artillería y de las armas intentamos hacer ver a la gente cómo la tecnología se emplea para hacer el mal. Muchas innovaciones se aplican primero al ámbito militar y después a la vida civil. El cable telefónico y la luz eléctrica de que disponía el fortín de la Dehesa de la Villa en 1937 no volvería a Belchite hasta dos décadas más tarde. Asímismo, todos los avances tecnológicos acaban siendo objetos arqueológicos, como se puede apreciar en esta sala del BIBAT en donde convive la última generación de impresoras 3D con las máquinas Minerva de fines del siglo XIX, toda una virguería en su momento.


4. En la guerra civil española se enfrentaron diferentes ideologías que defendían modelos antagónicos de sociedad. Tuvo causas políticas y hubo vencedores y vencidos, por eso sigue pesando en el presente. Antológica fue la reacción de algunas profesoras de colegios religiosos al escucharnos hablar del fanatismo de los tradicionalistas carlistas con su Detente Bala. Su cara lo decía todo: ya están estos rojos mezclando la ciencia con las témporas. Lo que no comprende alguna gente es que ésta es una actividad de educación para la paz, un ejercicio para generar espíritu crítico en la ciudadanía. Nuestro recorrido acababa contando el papel jugado por la empresa Fournier en la guerra al servicio del Ejército franquista. En la guerra, los soldaditos en el frente son carne de cañón al servicio de intereses económicos. En los conflictos siempre hay gente que se forra, y eso se puede colegir perfectamente de los objetos que extraemos, desde una mísera lata de conserva.


Los padres de los niños y niñas que se acercaban al stand aplicaban a sus vástagos el modelo museístico al uso: NO TOCAR. Tampoco entendían muy bien qué hacían estos objetos contemporáneos en un museo. A lo largo de estos tres días hemos cumplido nuestro objetivo inicial: contar historias sobre nuestros abuelos y bisabuelos a través de la pasta de dientes documentada en un refugio republicano en Mediana o de un par de casquillos de pistola en un fortín requeté.

Con novedad en el frente: guerra civil y cultura científica, stand de la Semana de la Ciencia de la UPV/EHU regentado por Sonia García (GPAC), Pedro Rodríguez (IBAP), Xabier Herrero (Lubakioak), Josu Santamarina (UPV/EHU), Xurxo Ayán (GPAC), Dani García (Lubakioak) y Nahia Khiari (UPV/EHU).



martes, 18 de noviembre de 2014

Estratigrafías, Memorias y Contramemorias (y IV)


El capitalismo también conlleva una economía de mercado de la memoria.

Ayer se cumplieron exactamente 25 años de la Revolución de Terciopelo.
Estos 25 años han generado, otra vez, nuevos procesos de recuperación de la memoria histórica. Para empezar, en 1993 se deshace el Estado checoslovaco. Dos nuevos países, Chequia y Eslovaquia, comenzaron entonces una nueva relectura del pasado. En el caso eslovaco, el tema trae cola, ya que el precedente directo fue el Estado satélite pronazi gobernado a comienzos de los 40 por un cura católico antisemita. Ahí es nada.

Dos revoluciones (1968, 1989), pero debajo de los adoquines no está la playa.

En este cuarto de siglo último, Plsen se ha convertido en un destino turístico. Capital de la buena cerveza, es todo un santuario para los anglosajones. Manadas de británicos fuera de control se desplazan a Chequia en Ryanair para pasar fines de semana etílicos y despedidas de soltero rodeados de rubias, normalmente cervezas, únicamente. En todo caso, Plsen apuesta también por el turismo cultural de calidad. En 2015 será capital europea de la Cultura. Los adoquines levantados nos muestran una urbe que quiere dar su mejor cara el año que viene. Dentro de este contexto, la Embajada estadounidense está haciendo un buen trabajo a la hora de conmemorar los viejos tiempos.


En Plsen lo yanki mola.

Hace poco se abrió el Museo Patton, rememorando la liberación de 1945. Todo muy a lo yanki. El discurso expositivo ofrece una descripción detallada de cada una de las operaciones militares, justificando los daños colaterales y las víctimas civiles, debido a la vesania nazi. Se hace hincapié en los choques habidos con las experimentadas divisiones de las SS, en la maldad de los políticos nazis locales, que preferían suicidarse en el momento de la rendición. La muestra acaba con un panel en el que veteranos de guerra firman para la posteridad, ataviados con sus gorras de béisbol y con su sempiterno buenrrollismo.


Fachada del Museo Patton en Plsen.

En las salas se desata toda una fiesta de los maniquíes. A cada instante se recuerda el gozo popular, los contactos entre las bellas mujeres locales ataviadas con el traje regional y los salvadores de Europa. Una minisala de cine reproduce una y otra vez el film propagandístico estadounidense de la liberación de 1945. Como contrapunto, el período comunista se muestra dentro de una jaula. Estas rejas son la metáfora material de la memoria histórica de gran parte de la población checa.


Sala enjaulada sobre el comunismo en el Museo Patton.

Ayer mismo, en un acto oficial en Praga, el presidente checo fue abucheado. Sus guardaespaldas tuvieron que protegerlo con sendos paraguas negros, para evitar una lluvia de huevos lanzados con certera puntería por parte de una ciudadanía que considera al Jefe del Estado como un vil prorruso.
Días atrás, el zar Putin organizaba en la Plaza Roja de Moscú un desfile militar a modo de réplica del que organizó Stalin cuando tenía al ejército alemán a menos de 100 km de la capital de la URSS. Un desfile que hizo la delicias de los amantes de la militaria, con los soldados vestidos como en 1941. El propio Putin persigue judicialmente a las pocas asociaciones que se han empeñado en recordar los crímines estalinistas. Todo esto en 2014.


Tócala otra vez Sam (Museo Patton).

Mientras tanto, aquí, en Bohemia, arqueólogos de la universidad local como Radek Svetik y Pavel Vareka llevan a cabo un ambicioso proyecto de Arqueología y Antropología del Telón de Acero.
Mientras tanto, aquí en Pilsen, la ciudad se prepara para celebrar en 2015 el Festival de la Liberación, setenta años después de la llegada de los hombres de Patton. Siguiendo con esta historia cíclica cabe preguntarse: ¿quienes serán los próximos liberadores de Plsen dentro de 25 años? Vayan preparando los picos, bohemios soñadores, que monumentos hay y habrá a punta pala.


En 2015 la capitalidad cultural de Plsen tendrá como plato fuerte el Festival de la Liberación.

lunes, 14 de abril de 2014

Intxortas 1937

Arrasaremos Bilbao hasta el suelo y su solar vacío y desolado quitará a Inglaterra todo deseo de apoyar  a los bolcheviques vascos en contra de nuestra voluntad. Es preciso que destruyamos la capital de un pueblo perverso que se atreve a desafiar a la causa irresistible de la idea nacional.

Alocución de radio del General Mola, recogida en el Daily Herald, 29/4/1937.

Elgeta fue prácticamente destruida en la guerra. Impacto de bala en una casa del s. XIX.

Abril de 1937 supone la llegada a estos lares de la guerra moderna. El frente de Bizkaia va a servir de campo de experimentación a la Legión Cóndor. El propio Göering no tuvo reparos en reconocer ante el tribunal de Nüremberg que la guerra en Euskadi había servido de "banco de pruebas para la Luftwaffe". Durango y Gernika emergen como símbolos de esta nueva forma de hacer la guerra, basada en la actuación masiva de la aviación. Esta táctica tierra-aire anulaba las posibilidades del ejército vasco. Franco concentró un Ejército de 40.000 hombres, unos cien aviones y unas doscientas piezas de artillería. La resistencia vasca, con unos 40.000 hombres, no más de 140 piezas de artillería y la aviación desaparecida, fue extraordinaria. Los sublevados avanzaban una media de seiscientos metros por día. A este respecto, la batalla de los Intxortas fue todo un hito en la guerra del Norte.
Acceso al centro de interpretación de Elgeta.
Por segundo año consecutivo el ayuntamiento de Elgeta y la asociación IKE 1937 organizan el 27 de este mes la recreación popular de los combates. Hemos estado este fin de semana en la primera reunión de coordinación y nos ha impresionado la labor de esta gente. Con mucho voluntarismo, trabajo y pasión han creado todo un centro de recuperación de la memoria histórica, un auténtico museo que sorprende, sobre todo, por el discurso crítico que lo sustenta. Nada queda fuera: la reivindicación del papel de la mujer, las consecuencias de la represión fascista en la comarca, la recuperación de las biografías de quienes lucharon allí, la labor de exhumación de fosas de represaliados...


Detalles de algunas de las salas del museo.

Los responsables de la iniciativa explicando el plan de ataque.

Cuando el ámbito de la recreación se ha prácticamente profesionalizado, encaminándose a un sectario rigorismo al alcance únicamente de los popes e iniciados, esta experiencia de Elgeta nos parece especialmente interesante, ya que se abre a toda la ciudadanía, hombres y mujeres, y aboga por la participación ciudadana como herramienta fundamental para la recuperación de la memoria.
Dos chavales un poquito punkis tuneados de requetés alaveses.